Generalmente dos semanas después de Semana Santa, las calles de Sevilla se llenan de luz, color y alegría para dar la bienvenida a otra de las fiestas más importantes de la ciudad con una media de 400.000 visitantes por día.
El olor a azahar envuelve la ciudad y sus gentes se preparan para pasear por el recinto ferial.
Por el día, muchos aparecen en coches de caballo (el único medio de transporte permitido en el Real) Como si de un pase de modelos se tratase, los sevillanos desfilan desde primera hora y muestran sus mejores galas.
Ellas con trajes de todos los estilos, desde cortos, largos, de dos o 20 volantes, de flores, lunares, de noche…y ellos con el tradicional traje de corto y el sombrero cordobés, ¡que bien agradecen en los días de sol radiante!
La feria es famosa tanto de día como de noche, y las casi un millar de casetas se llenan del “flamenco más puro”, las “sevillanas más ingeniosas” y “las rumbas más alegres”
Y es que la guitarra, el cante y el baile son la esencia de estas fiestas.
Tampoco faltan los simpáticos “cacharritos”. (atracciones, tómbolas, puestos ambulantes..) que llenan de emoción la famosa “Calle del infierno”
Y para terminar y como manda la tradición imprescindible es ir a los puestos de los gitanos a tomar “chocolate con churros” ya que, sean la 2 o las 6 de la madrugada, en feria, ¡nadie se acuesta sin tomarlos!
Feria de Abril: A feast for the senses
Normally two weeks after Holy Week, the streets of Seville are filled with light, colour and joy, ready to welcome another one of the city’s most important festivals with an average of 400,000 visitors per day.
The smell of orange blossoms envelops the city and its inhabitants prepare themselves for visiting the Feria of Seville.
During the day, many arrive by horse and wagon (the only mode of transport permitted at the fair) and like a catwalk the people of Seville parade about and show off their traditional dress.
The women’s dresses vary in styles: short, long, two or twenty flounces with flower prints, large polka dots, evening and day wear. Men on the other hand wear the traditional “traje de corto” with a special wide brimmed hat called “el sombrero cordobés”, which comes very much in handy on those warm, sunny days.
The feria is also famous for its nightlife and the close to one thousand casetas (a kind of stand) are filled with the sounds of the most traditional flamenco, witty Sevillanas and upbeat flamenco rumbas.
We also can’t forget the rides, stalls and tombolas which defines the famous “Calle del Infierno”.
To top it all off and as dictated by tradition, the night is ended with a visit to the gypsy stands for a hot chocolate with churros. It doesn’t matter whether it’s two or six in the morning, no one goes to bed without having it!